No hay ser sin fisuras











{Diciembre 11, 2007}   INSULTOS?

Buscando unos papeles en la biblioteca de casa, me encontré con un libro titulado:” 20 formas sanas de responder al insulto” de Gabriel Jorge Castellá.

Según la RAE el término insulto tiene 3 acepciones:

  1. Acción y efecto de insultar que, a su vez, significa ofender a uno provocándolo e irritándolo con palabras o acciones.
  2. Acontecimiento o salto repentino.
  3. Indisposición repentina que priva de sentido o de movimiento, accidente.

Es conocido ya que, determinado estímulo produce determinada respuesta, pero en el caso del insulto no, ya que, sino siempre se respondería de la misma manera y por ende todos los seres humanos tendríamos la misma forma de proceder, y se perderían los matices de cada uno de nosotros, lo que nos hace diferentes no?

En el insulto lo primordial no es el agravio recibido, sino, cómo se responde ante él.  ¿Quién hace la ofensa? ¿El que emite el insulto o el que la recibe?. La realidad es que no hay ofensa hasta que el que la recibe, la reciba como tal, si esto es así, el insulto no ofende, ni irrita. Es uno quien se ofende e irrita ante el supuesto agravio. No hay palabras hirientes, hay personas que se sienten heridas ante determinadas palabras. Por ejemplo:

Si a una mujer se le dice ¡Que lindo pelo!, ¿Se la está insultando o halagando?.  Se la está insultando, por que pelo tiene los animales, los seres humanos tenemos cabello.

Si a un hombre le digo: ¡Conchudo!, dificilmente lo tome como un halago, pero en realidad si lo es. En este caso lo estoy tratando de astuto, cauteloso, sagaz, que es lo que significa este cacofónico adjetivo.

¿Por qué insultamos? por que nos hemos sentido heridos, maltratados, despreciados, etc. por el destinatario del insulto, pero a su vez si éste responde de la misma manera, tendríamos el ojo x ojo y diente x diente y como dijo Gandhi, terminaríamos con dos ciegos y 2 dendentados. Pero ¿Tenemos derecho a enojarnos cuando nos insultan? Depende, si tenemos en cuenta que Derecho es lo justo, lo legítimo, lo razonalbe, noo, porque el enojo contra el enojo, la injustincia contra la injusticia, no es precisamente lo justo, ni lo legítimo, ni lo razonable.

Otro ejemplo: George Bernard S. recibió una carta, al abrirla se encuentra con una hoja casi en blanco, escrita en ella una sola palabra con letras mayúsculas: IMBECIL. Con sutileza e ironía comenta: Esto si que es curioso. He recibido durante mi vida muchas cartas sin firma, pero esta es la primera vez que recibo una firma sin carta.

Entonces también se puede que, si uno aprendiera a tomar con más sentiso del humor las dificultades, resolvería o suavizaría muchas asperezas porpias de la vida.  También influye que al no conocer todos los significados de las palabras, tomemos como insulto cuando no lo es, como en el caso del conchudo.

Como dice un proverbio japonés: ” Si las entiendes, las cosas son lo que son; Y si no las entiendes, las cosas son lo que son.

El insulto es la razón del que razón no tiene, entonces porque perder nuestra razón por alguien que al insultarnos demuestra haberla perdido?

Si el insulto es desencadenado cuando nos sentimos heridos, poseídos por el enojo y la injusticia, dependerá de cada uno como responder, un pacifista decia: “ODIO la guerra”, sin darse cuenta que un verdadero pacifista AMA la paz.

Entonces, ojalá pudiéramos conservar la mente despejada para advertir cada situación y encontrar una forma de responder al insulto (si es que lo hay) o por lo menos intentarlo….



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